domingo, 17 de febrero de 2008

Gizakiok...

Azken boladan maiz egiten dudan galdera baten ganean hitz egiten du Carmen Posadas-en artikulo honek. Ea zer iruditzen zaizuen.

Efectos colaterales de la felicidad



Hace unos años, mientras escribía El buen sirviente, dediqué mucho tiempo a leer sobre el tema del mal. ¿Qué hace que, a diferencia de los animales, los seres humanos hagamos daño a otros sin mediar un ataque previo o una necesidad? ¿Por qué somos como somos? ¿Cómo es posible que uno de los pueblos más cultos del mundo, cuna de grandes filósofos, amante de Mozart y heredero Goethe, cayera en la locura colectiva del nazismo? Tuve ocasión de leer muchas teorías al respecto, pero la que más me impresionó fue una de Schopenhauer. Él dice que el ser humano hace el mal, primero, por instinto de supervivencia y eso, si no justifica, al menos explica muchas actuaciones reprobables. Ahí se encuadrarían, por ejemplo, el egoísmo, la envidia, la mentira, la insidia, el robo en todas su facetas, etcétera. Hasta aquí la teoría es fácil de entender, e incluso todos podemos vernos reflejados en ella si tenemos un mínimo de sentido autocrítico.

Pero lo que más me impresionó fue esta segunda parte de su reflexión: dice Schopenhauer que, una vez resuelto el problema de la supervivencia o subsistencia, el hombre hace el mal por tedio. El tedio es, por ejemplo, lo que hace que busquemos nuevos alicientes, como el sexo (no como amor sino como gimnasia), la droga o robar en el supermercado, «porque tiene morbo». Pero el tedio es responsable, además, de acciones infinitamente más terribles. La gente se sorprende, por ejemplo, al ver cómo una sociedad tan avanzada como la nuestra, tan llena de posibilidades y tan culta puede ser tan cruel. Todos nos quedamos horrorizados hace unos años con la historia de aquellos muchachos de familia acomodada que quemaron a una mendiga en un cajero automático. O con las muy frecuentes noticias de niños de apenas diez años que graban palizas en sus móviles para pasar el rato. O con esa otra de violadores cada vez más jóvenes que matan y mutilan a sus víctimas. «La sociedad está enferma», decimos, y le echamos la culpa a la tele o a los colegios o a los padres que no son capaces de educar con disciplina.

Y todo esto es verdad, y habrá que poner atención a ello, pero a mi modo de ver también habría que poner atención al fenómeno del tedio. En esta sociedad nuestra, caprichosa y algo infantil, todo el mundo tiene horror al aburrimiento e intenta llenar su vida con todo tipo de cosas absurdas. El que no se machaca los meniscos en el gimnasio hasta hacerse vigoréxico se pasa días enteros en Internet o le da por emborracharse con calimocho hasta quedar inconsciente. Es como si todos nos hubiéramos convertido en yonquis de sensaciones fuertes y necesitáramos experimentar cosas cada vez más enrevesadas para neutralizar al temible monstruo del tedio.

Y para ello también hay que estar con la cabeza continuamente ocupada; si no es con la tele, con la radio, y si no, con el móvil o con el MP3. Porque otro de los efectos del tedio es que se buscan siempre ruidos que aturdan, que le eviten a uno pensar o estar a solas consigo mismo. Y es que lo paradójico, y a la vez terrible, es que el tedio no es otra cosa que un perverso efecto colateral de una vida feliz.

Los que están luchando por dar de comer a sus hijos o por sobrevivir en una guerra o cruzando el mar en patera pueden tener muchos problemas, pero desde luego no el del aburrimiento. Todo en este mundo tiene un precio y ése es el que pagamos nosotros, ciudadanos del Primer Mundo, que tanto tenemos y que tan poco valoramos. Porque otra de las cosas que hemos perdido por el camino es el deseo, el anhelo. Antes, un niño pasaba años soñando con una bici o un Scalextric y, cuando por fin los conseguía, aquél se convertía en uno de los momentos más memorables de su vida. Ahora, la satisfacción de los deseos es inmediata y a un deseo no lo sigue una satisfacción, sino un nuevo deseo. Yo ignoro cómo se frena esta espiral absurda, pero pienso que conocer su origen es, al menos, un primer paso para ponerle remedio a la gran paradoja de nuestra ‘sociedad feliz’, esa a la que según nos sermonean todos los tontos librillos de autoayuda, debemos aspirar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta espiral de autosatisfacción inmediata en la que esta inmersa nuestra sociedad va a tener un final tarde o temprano, es imposible aguantar el ritmo al que estamos imponiendo a nuestras sociedades. A este ritmo, vamos a acabar auto-destruyendonos por completo!!!
Con lo feliz que era yo jugando con los Legos...

etxekalte dijo...

Ze gai mamitsu eta sakonak ekartzen dituzun zure blogera! Schopenhauer atsegin duzu? Jeje

Guztiz ados nago Carmenekin. Gaurko gizartea erosoegi bizi da, edozein gauza lor lezake instant batean diruaren truk. Gogaitasunetik alde egiteko jendeak erronka hutsal eta inozoak bilatzen ditu.

Hala ere esperantzari atetxo bat ireki nahiko nioke. Gizakiak garen ehinean, besteei kalte egitearen erabakia gure esku dago eta bakoitzak konzientziarekin bat datorkiona egin beza.

etxekalte dijo...

Aurreko komentarioa nik idatzi dut (etxekalte) baina ez dit utzi ezizena eta nire blogaren helbidea sartzen :-(. Horrelaxe egiten dut "Lotteren" blogean.

Konpon zenezake hori? Bestela blogger edo gmaileko kontua eskatzen du.

txikerra zaharra dijo...

Ai marta marta...

"El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace." -Leon Tolstoi-

Hori da nire lema! benetan nahi dudana egiten dudanean zoriontsu naiz! eta egia esan...20 urte itxarn behar izan ditut nire ametsetako oparia norbait eiteko...ta...munduko zoriontsuena sentitu nintzen ta sentitzen naz ondiño!

hagamos mas kaso a las koss pqñas...son las q nos aran felices y cuerdos!!

Mosu asko

Aitzitxu dijo...

"La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocuuren raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los dias" (B. Franklin)

Nik bat nator Aizpearekin, gizarte honetan zoriontasuna aurkitzearekin obsesionatuta bizi gara, eta obsesio horrek eragozten digu betetako zoriontasunaz gozatzea, gauza txikietan, eguneroko gauzetan aurkitzen den zorionaz. Pozik bizi naz, ezin dt kontrakorik esan, baina agian izan da nire izekoaren bidez beste batzuk dituzten gabeziak ikusita dudanarekin konformatzen ikasi dudalako. Agian hori da gakoa.

Marta dijo...

Partez parte jungo naz:
Etxekalte: ordenagailuen kontuetan nahiko traketsa naz, beraz ez dut uste konpondu ahal izango dudanik, hala ere "Lotte"ri eskatuko diot laguntza.

Besteoi: Ados nago guztiokin, egia da gizartea nahiko egoeraa txarra dagoela ta ez dakigu nola amaituko duen. Bestalde, egia da ere gauza txikietan bilatu behar dugula zoriona, baina galdera bat botatzen dut: ba al daukagu gaur egun gauz txikietan erreparatzeko astirik??

txikerra zaharra dijo...

Leon Tolstoik esan zuen bezala..."Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.". Beraz... daukagunaz gozatuz eta ametsak amestuz Zoriontsu izango gara!!

Zer galdetu behar diozu 'Lotte'ri?? badakizu berak malkoez eta anpuluez besterik ez dakiela... :P

Mosu asko